Negociación Colectiva

¿Qué es la Negociación Colectiva?

NEGOCIACIÓN COLECTIVA

En la mayoría de las constituciones políticas actuales, la sindicalización, la libertad de asociación y la negociación colectiva son declaradas como derechos fundamentales. Este reconocimiento de las esferas de lo laboral y sus derechos conexos, pone de manifiesto la importancia de la acción colectiva en el mundo del trabajo como la posibilidad certera de la consecución de fines sociales que permiten la realización personal.

Esta concepción, es recogida en la Carta Democrática Interamericana de 2001  de la OEA, en donde señala que: La promoción y el fortalecimiento de la democracia requieren el ejercicio pleno y eficaz de los derechos de los trabajadores y la aplicación de normas laborales básicas, tal como están consagradas en la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) relativa a los Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo y su Seguimiento, adoptada en 1998, así como en otras convenciones básicas afines de la OIT. La democracia se fortalece con el mejoramiento de las condiciones laborales y la calidad de vida de los trabajadores del Hemisferio.

En América Latina, la libertad sindical es un derecho reconocido en la mayoría de las legislaciones; no obstante, en países como Colombia su ejercicio está limitado en la práctica, puesto que se ha progresado en la aceptación y en el ejercicio de los principios de la libertad sindical y de asociación y de la negociación colectiva; no obstante, sigue habiendo demasiadas personas y organizaciones para quienes estos derechos parecen inalcanzables o su consecución demanda un arduo trabajo, puesto que autoridades administrativas y judiciales conculcan estos derechos.

Tal parece que estos personas e instituciones que en ocasiones representan al mismo Estado no recuerdan lo planteado en la Agenda Hemisférica para la Promoción del Trabajo Decente en las Américas presentada por el Ex Director-General Juan Somavia en la Reunión Regional de los Estados Americanos miembros de la OIT en Brasilia en el año 2006 donde se propone, respecto de la libertad sindical y la negociación colectiva: “Mejorar el cumplimiento de los derechos fundamentales acrecentando la garantía de los diferentes elementos de la libertad sindical, en particular la no discriminación sindical, optimizando la cobertura de la negociación colectiva y ampliando los contenidos de esta última” objetivo que sigue vigente. 

En nuestro país, es claro que los derechos laborales fundamentales de Libertad Sindical y Negociación Colectiva con bastante frecuencia no suelen respetarse, ni están suficiente y debidamente promovidos y garantizados, también son habituales las prácticas antisindicales de discriminación sindical, tanto en el sector privado como público. Por ejemplo, es común el despido arbitrario de los trabajadores que intentan organizar un sindicato en empresas privadas o no convocar a negociar a los sindicatos de trabajadores en entidades regionales del Estado. 

El retroceso frente al respeto y cumplimiento de estos dos derechos históricos y fundamentales es el principal factor de la debilidad sindical y de la falta de arraigo de los valores y prácticas democráticas por parte del Estado y los empleadores, estas conductas violatorias de los derechos fundamentales quedan casi siempre impunes, dada la complicidad de la rama judicial en la conculcación de estos derechos a las organizaciones sindicales democráticamente construidas. 

Usualmente la consecuencia se refleja en indefensión e impotencia de los trabajadores y sus organizaciones sindicales, lo que las convierte en víctimas de la negligencia estatal. Ello contribuye a un descrédito del Estado de Derecho y a la desestabilización política y social en el corto plazo.  Esto a su vez asevera que sin pleno reconocimiento y respeto de la Libertad Sindical y la Negociación Colectiva no es posible construir un sindicalismo que permita disfrutar de una democracia plena y aporte a lograr un desarrollo justo. 

 

RETOS

Para lograr el respeto y la aplicación efectiva de estos derechos fundamentales, es necesaria la formación de una cultura democrática basada en el respeto a los derechos humanos y sociales, incluyendo los aspectos económicos, laborales, sindicales y culturales. 
 

Además de las cuestiones normativa e institucionales, es fundamental promover entre Estado, Empleadores y Empleados una convivencia cívica basada en principios y valores democráticos, universalmente aceptados e incorporados a la práctica política.

Una institucionalidad global promotora y protectora de los derechos humanos, como la ONU o la OIT en este caso, reconocidas a nivel internacional, es indispensable que vuelque su mirada a países como Colombia.  Dicha institucionalidad a nuestro parecer, debe coadyuvar a las organizaciones sindicales en el desarrollo de mecanismos jurídicos de efectiva protección a los titulares de tales derechos para que su ejercicio sea efectivo para que cesen las vulneraciones de este principio y derecho humano fundamental. 

Igualmente, consideramos que la democracia y la justicia social suponen el ejercicio y respeto de la libertad sindical y de la negociación colectiva, cuyo déficit se expresa hoy en discriminación, falta de diálogo social, conflictividad y exclusión de las nuevas organizaciones sindicales emergentes como las cuatro nuevas confederaciones recientemente creadas en Colombia. 

La promoción de la libertad sindical es precaria, a pesar de su relevancia, por no contar con el respaldo político, institucional, laboral y social requeridos. Ello principalmente debido a las persistentes prácticas antisindicales, que con frecuencia quedan impunes y en ciertos casos son permitidas por la legislación colombiana.

En diferentes entidades, incluso en las del Estado se cree aún en una especie de mito que presentan el derecho y ejercicio de la libertad sindical y la negociación colectiva como un obstáculo para la actividad empresarial o de la entidad.

La ausencia de procesos de formación académica en temas de Libertad Sindical y Negociación Colectiva entendida como parte de los derechos humanos fundamentales es un reto a la vez que una necesidad urgente en las entidades el Estado, los empleadores y las mismas organizaciones sindicales. 

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