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La Salud Mental y el Trabajo en Colombia

Los principales textos que exigen para los locos un estatuto médico o al menos un mejor trato preceden en muy poco a la revolución [industrial]” Michael Foucault


En el informe presentado por la Organización Panamericana de la Salud, titulado Salud en las Américas 2017 y publicado en su página web, se ha señalado que


“ Aunque la salud mental se reconoce como un componente esencial de la salud general, los datos de la Región revelan profundas brechas en el tratamiento entre las personas con trastornos mentales, que alcanzan hasta 73,5% en adultos con trastornos graves o moderados y 82,2% en niños y adolescentes”.

Allí mismo establece un listado de enfermedades mentales comunes a la población en general, sin especificar las características particulares de los países.

Para el capítulo Colombia, la referencia del texto establece que “Por lo menos 40,1% de la población de Colombia ha padecido alguna vez en su vida de algún trastorno mental, y la prevalencia anual es entre 18,7 y 24,2%”... Si comparamos este escandaloso porcentaje, con las estadísticas del DANE (que no censa la población migrante y flotante del país) en las cuales para este año la población total Colombiana se estima que asciende a 48.258.494 de habitantes, diríamos que 19.351.656 colombianos y colombianas alguna vez han tenido una enfermedad mental; sin embargo la prevalencia anual señalada en el informe de la OPS establece un 21,4 %. Por tanto aproximadamente 10.327.317 de colombianos y/o colombianas padecen la enfermedad mental de manera persistente.


Ante estas alarmantes cifras, sobresale la necesidad de indagar o investigar sobre las condiciones de la salud mental de los trabajadores en Colombia, quienes son responsables de la educación, el desarrollo económico y social del país. El tema de la salud mental de los trabajadores afecta negativamente no sólo el bienestar del trabajador, sino el de su familia, de su empresa y la sociedad en general.

Actualmente, la inversión en salud mental en América Latina representa sólo el 2,1 % del presupuesto y los recursos materiales y humanos asignados son escasos, desiguales y están mal distribuidos, y ante la ausencia de políticas de bienestar laboral de los trabajadores, estos recursos se tornan ineficientes.


Entre las enfermedades mentales más comunes y que están relacionadas directamente con las condiciones de trabajo se encuentran la psicosis, la depresión, la ansiedad, el agotamiento emocional, el Síndrome de Desgaste Laboral, la despersonalización en las relaciones sociales, la agorafobia, el desorden de estrés postraumático, y la dependencia y consumo de alcohol y drogas.


La OMS ha señalado que el costo social y económico que los trastornos mentales representan para las personas y las comunidades,

“puede superarse con más inversión y un cambio de paradigma mediante modelos que coloquen a las personas y no a las enfermedades en el centro del sistema y se centren más en la recuperación que en la cura”.

Ello implica dos cosas uno, que nuestro sistema de salud se centre en privilegiar a las personas y a las familias mediante el modelo de atención de medicina familiar preventiva, pues actualmente sólo se limita a atenderlas cuando se evidencian episodios de alteración y crisis; y dos que las empresas sean socialmente responsables con el bienestar de sus trabajadores y trabajadoras, empezando por el respeto a los derechos fundamentales, la promoción y construcción de diálogo y confianza, el respeto por las normas en materia de seguridad y salud en el trabajo.


Como lo ha señalado la OIT la Responsabilidad Social Empresarial “es el reflejo de la manera en que las empresas toman en consideración las repercusiones que tienen sus actividades sobre la sociedad, y en la que afirman los principios y valores por los que se rigen, tanto en sus propios métodos y procesos internos como en su relación con los demás actores” esto es un llamado a abonar los caminos internos de buenas prácticas de diálogo y respeto con sus trabajadores y sus organizaciones y la implementación de robustos programas que valoren a sus trabajadores y trabajadoras e incentiven su permanencia y aporte a la construcción de empresa y por ende de país.


Por: Yamile Garzón

Presidenta de Fedeusctrab Bogotá

Twitter: @YamiGarzonRi



Sí desea ampliar la información, lo invitamos a consultar los siguientes artículos


1. Fuente OIT

Mental health in the Americas

Iniciativa InFocus sobre responsabilidad social de la empresa

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