El medio tiempo del Superbowl y los trabajadores migrantes

Las acciones efectuadas por artistas latinos en el medio tiempo pone de manifiesto el valor sensible y diferenciado de nuestras comunidades migrantes como aporte en la construcción de un país y un proyecto democrático, una población que ha migrado en su mayoría no por voluntad propia, sino por ineficientes sistemas, de salud, de educación, de justicia, en sus países de origen o por las profundas inequidades originadas por un modelo de acumulación.




Fotografía: El espectador


Llamó poderosamente mi atención los comentarios en redes sociales y los memes sobre el medio tiempo del súper tazón 2020, los comentarios se enfocan en la imagen de Jennifer López y Shakira, los ritmos, el baile e incluso los hombres que cantaron junto a ellas, no faltó el avezado que habló de la cosificación de las mujeres en el escenario. Fue preciso entonces, abrir una ventana en mi PC para ver el renombrado show de las latinas, que por mucho superó a Katy Perry o Beyoncé en años anteriores. Es por ello que instigada por mi amiga Claudia, quiero compartir mis impresiones acerca de este afamado show.


Empecemos por datos. Actualmente la población latina en Estados Unidos supera los 55 millones de personas (más que toda Colombia) de ellos el 50 % puede votar, también se estima que el 63 % son Mexicanos, 10 % Puertorriqueños, los Salvadoreños, Cubanos, Dominicanos y Guatemaltecos cada uno con entre 2 y 4 % y el resto de países 14 %. A su vez, según el último Censo de población ubica a Miami Dade como el condado más poblado de Miami, ciudad del superbowl, y que tiene 69,1% de población hispana[1], en síntesis, son más los latinos que los nativos estadounidenses que viven en Miami.


Tal vez estas cifras, obligan al reconocimiento y la convocatoria al escenario de las dos cantantes representativas de la comunidad latina en Estados Unidos, al medio tiempo del deporte estadounidense por excelencia. Y es justamente este escenario musical y deportivo donde irrumpen los artistas latinos, que se transforma en un escenario político para dar un mensaje a los estadounidenses y al mundo entero.


Jaques Rancière (1996), señala que hay política cuando se produce un choque entre la lógica institucionalizada que establece lo visible y lo decible, y la lógica de la igualdad. Para él, una acción política no tiene un objeto, o un lugar donde se ejerza, sino solamente una forma.

La forma –visiblemente política- en el medio tiempo no son las curvas de las chicas, son los ritmos afrocaribeños de Shakira que rescató la salsa con unas sincrónicas trompetas, imprescindibles en el son cubano, la champeta sonada en los barrios populares de la costa caribe y finaliza con la canción que canta a dúo, sin su presencia, con Wycleaf Jean cantante de ascendencia haitiana y miembro fundador del grupo The Fugges -Los refugiados-.

En pleno espectáculo aparece Bad Bunny, vestido como el hombre de hojalata, un personaje del libro El Maravilloso Mago de Oz escrito Lyman Frank Baum, clásico de la literatura estadounidense y que representa a un ser insensible que es 100% de metal. El hombre de hojalata es alegóricamente, un ser humano que ha descuidado y sepultado los sentimientos y se convierte en alguien rígido, oxidado y sin capacidad para sentir.


El hombre de hojalata -para mi simboliza al presidente Trump- es insensible al dolor de decenas de niños que se encuentran entre las jaulas, clara alegoría de la situación de los más de 2.000 hijos de indocumentados migrantes que están presos en jaulas norteamericanas y que sólo buscan sobrevivir fuera de los círculos de miseria y narcotráfico de Centroamérica. Emme Anthony, hija de JLo, sale de una jaula vestida de blanco y se une a su madre fusionando la bandera de Puerto Rico y Estados Unidos.


Jennifer López quien desde 2015 la Organización de Naciones Unidas nombró como la primera mujer portavoz y defensora de las niñas y las mujeres ante esta entidad internacional, concita de su parte la tesis de Ranciere en donde “la política rompe la configuración sensible donde se definen las partes”[2], y hace política cuando recrea con unas jaulas llenas de niños y niñas vestidos de blanco, las situaciones dolorosas que viven miles de menores que intentan llegar con sus padres a la “tierra de las oportunidades”, o también cuando eleva la bandera de Puerto Rico, tierra de sus padres migrantes y por la que se ha pronunciado en redes sociales y conciertos a favor de la renuncia del hoy ex - gobernador Ricardo Rosselló, sellando su voz con un “Estamos peleando por un mejor mañana, por un mejor futuro”.


Las acciones efectuadas por artistas latinos en el medio tiempo pone de manifiesto el valor sensible y diferenciado de nuestras comunidades migrantes como aporte en la construcción de un país y un proyecto democrático, una población que ha migrado en su mayoría no por voluntad propia, sino por ineficientes sistemas, de salud, de educación, de justicia, en sus países de origen o por las profundas inequidades originadas por un modelo de acumulación.

La migración en la mayor parte de los países de destino, se favorece de la entrada de tra­bajadores altamente calificados, pero restringen la de aquellos no especializados, o la de los que buscan asilo o refugio. Para el investigador Stephen Castles (2014) [3], los países desarrollados tienen una alta demanda de trabajadores, tanto muy calificados como no calificados, y requieren de las personas migrantes, ya sean estas personas documentadas o no.

Para la OIT (2017), el número de trabajadores migrantes en el mundo era de 164 millones, de los 258 millones de migrantes internacionales, y considera que “los trabajadores migrantes contribuyen con el crecimiento y el desarrollo de los países de destino, mientras que los países de origen se benefician de las remesas y de las competencias que los migrantes adquieren cuando están fuera de su país”[4], así, se ve en perspectiva de cooperación, aunque de fondo se asume que son personas o familias que han tenido que renunciar a su país de origen al que han privado de trabajadores valiosos.


Es muy común que los trabajadores migrantes tengan una escasa protección social y sean vulnerables a la explotación y al tráfico de personas, sin embargo, si trabajamos desde las organizaciones sindicales por fortalecer y capacitar a los trabajadores migrantes, serán menos vulnerables a la explotación.

Las normas de la OIT, en especial el convenio 97 y el 143 sobre las migraciones, confieren mecanismos tanto a los países de origen de los trabajadores migrantes como a los países receptores, para la gestión de las oleadas migratorias y para la garantía de una adecuada protección a esta categoría vulnerable de trabajadores.


Finalmente, vale la pena señalar que personas como Shakira, JLo o Bad Bunny han logrado consolidar su carrera artística por haber migrado ellos o sus familias, que nuestros artistas latinos del medio tiempo del súper tazón son también trabajadores migrantes que han aportado al desarrollo cultural de su país de destino; que como organizaciones sindicales tenemos la responsabilidad de pensarnos un mundo mejor, cambiando la opinión sobre los trabajadores migrantes ayudando a entender que el proceso de migración implica desafíos complejos en términos de gobernanza, de protección de los trabajadores migrantes, de vínculos entre migración y desarrollo, y de cooperación internacional, que estamos llamados a defender.


  1. [1] Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS, por sus siglas en inglés) para el periodo 2014-2018 [2] Jacques Rancière: El Desacuerdo Política y filosofía. 1996. Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires [3] Stephen Castles (2014). Las fuerzas tras la migración global. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. UNAM [4] www.ilo.org


Por:


Yamile Garzón

Presidenta Fedeusctrab Nacional

CTU - USCTRAB

@YamiGarzonRI

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